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19 de Agosto de 2018

 
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Trazabilidad; vacuna contra Alertas sanitarias y crisis de credibilidad

Noticia Completa:
El ltimo episodio de alerta sanitaria ha afectado al aceite de girasol. Una extraa y breve alerta que ha resultado ser la dudosa carta de presentacin de Bernat Soria en su cargo de ministro de Sanidad y Consumo y que ha llevado el desconcierto a productores, distribuidores y consumidores. Sin embargo, esta alerta, que ha sido cerrada rpidamente y posiblemente en falso, es la ltima (por ahora) de una larga serie que han dejado en el consumidor la sensacin de inseguridad y han colocado a industriales y productores bajo sospecha hasta el punto de herir de muerte a un producto. Por lo menos, parece que el hecho ha calado, ya que el Gobierno ha anunciado al cierre de esta edicin el desarrollo de una Ley de Seguridad Alimentaria para garantizar a los consumidores su proteccin bajo cualquier circunstancia.

Aunque parece un episodio cerrado, la alerta sanitaria sobre el aceite de girasol de finales del mes de abril tiene unas consecuencias que an estn por determinar su alcance. Si algo caracteriza este tipo de situaciones que alarman a los consumidores, es que el producto que se ve afectado muchas veces queda tocado, en ocasiones de muerte, y con l gran parte de los productores e industriales que difcilmente pueden recuperarse en el futuro. Tal vez por eso llama la atencin cmo no siempre los responsables polticos y sanitarios estn a la altura de las consecuencias, aunque su cometido sin duda es difcil por su obligacin de velar por la salud de los consumidores intentando, a la vez, no perjudicar innecesariamente a los sectores econmicos implicados.

El caso de la importacin de aceite de girasol de Ucrania con sospechas de contaminacin a travs de una manera indiscriminada a la opinin pblica (y adems ante un fin de semana falto de informaciones para contrastar) es un buen ejemplo de la crisis de credibilidad que provoca en los consumidores estas alertas, sobre todo cuando al final sta se cierra en falso y sin aclarar hasta el fondo el motivo de la alarma.

La retirada de producto tuvo lugar segn la recomendacin de Bruselas, aunque desde la Comisin se insista en que el mineral presente en el aceite de girasol es de un tipo con un bajo nivel de toxicidad. Curiosamente, la Comisin Europea recalc que el ajuste no supona ningn riesgo para la salud, pese a haberse detectado partidas en ocho pases, entre ellos Espaa, por lo que la forma de aplicar las recomendaciones, precipitada e inconcreta, result finalmente ms daina que el propio motivo de la alerta.

De hecho, el proceso de trazabilidad, cuya puesta en marcha fue un xito comunitario, permite detectar el origen concreto de las partidas previsiblemente contaminadas, pero una decisin demasiado rpida y anterior a estas comprobaciones perjudica indiscriminadamente y pone en cuestin los logros del proceso de trazabilidad y su utilidad en momentos de crisis alimentaria.

Cada del consumo

Lo cierto es que, en la actualidad, el sector del aceite de girasol teme que la cada de ventas tras este episodio se aproxime al 20 por ciento durante, al menos, el segundo trimestre del ao. Este descenso se producira despus de una etapa en la que este producto volva a precios competitivos frente al aceite de oliva pese a haber recortado la cuota de mercado que en su da le gan cuando ste dispar sus precios hace algunos aos por la escasa cosecha a consecuencia de inclemencias meteorolgicas.

En la mente de extractores y envasadores estn los devastadores efectos provocados por la crisis del aceite de orujo en 2001, cuando la entonces ministra de Sanidad del gobierno del PP, Celia Villalobos, dio la orden de retirar del mercado 30.000 toneladas de dicho aceite ante la posibilidad de que contuviera elementos cancergeno.

La crisis del orujo dur ocho meses, en los que se hundieron las ventas, que pasaron de 70.000 a 20.000 toneladas, y cerraron muchas empresas del sector. Muchos atribuyen aquella decisin de Villalobos a un calentn de la ministra durante unas difciles negociaciones con los industriales, pero las consecuencias llegaron mucho ms all de lo previsible.

Los efectos de aquella crisis provocaron que hoy da sea prcticamente imposible encontrar botellas de aceite de orujo en los lineales de los supermercados espaoles, pese a que las ltimas investigaciones lo certifican como alimento cardiosaludable.

Tuvieron que pasar seis aos para que el Tribunal Supremo declarara injustificada la medida decretada por Villalobos y condenara al Gobierno a indemnizar a los productores, unas compensaciones que llegaban tarde y que an no han sido satisfechas.

Los hechos confirman que los aceites siempre han sido los alimentos ms sensibles a las crisis sanitarias en Espaa. Baste recordar el episodio ms desgraciado de la reciente historia espaola con el drama del aceite de colza de comienzos de los aos 80 a consecuencia de una adulteracin con aceites desnatualizados, una crisis que provoc muchos muertos y enfermos crnicos ante la torpe reaccin de gobierno de UCD entonces en el poder. A consecuencia de esto, la colza resulta ser un cultivo maldito en Espaa, que slo se ha producido puntualmente ante alguna situacin extrema de falta de alternativas, a pesar de que el problema estaba en los aadidos txicos y no en el aceite en s.

Piden responsabilidades

Tristemente habituados a las sucesivas crisis, los industriales aceiteros han reaccionado rpidamente ante la alerta del aceite de girasol.

Por ejemplo, el grupo Acesur ha pedido al Gobierno y a las asociaciones de consumidores que investiguen ms a fondo la situacin de los lotes de aceite de girasol, ya que, segn esta empresa sevillana, quedaban en los lineales botellas procedentes de Ucrania, a la vez que reivindicaban ofrecer unas marcas de procedencia ntegramente espaola, producidas en la planta de Tarancn (Cuenca) en perfectos niveles de calidad.

Acesur aseguraba que una crisis de este tipo a raz de la alerta alimentaria decretada por la deteccin de sustancias contaminantes procedentes de una partida de Ucrania acaba afectando a todo el sector. Han pagado justos por pecadores, no es bueno para nadie, son las frases ms pronunciadas por los industriales.

Desde el sector se afirma que ciertos aspectos de la alerta constituyeron un error, como el hecho de distribuir un listado con las marcas libres de hidrocarburos ''y no decir en ningn momento cules son las marcas y lotes contaminadas'', por lo que demandan para el futuro que se gestionen las crisis con ms coherencia e informacin a los consumidores.

Pero no slo los industriales han sido los nnicos perjudicados, ya que la sospecha ha salpicado sobre todos, pese a que slo unos cuantos compraron las partidas sospechosas. El cultivo de girasol, ya sembrado en Andaluca y Castilla-La Mancha y cuando comenzaba en Castilla y Len, tambin est a la espera de las consecuencias. En total, el ao pasado Espaa import 201.446 toneladas de aceite de girasol crudo.

El aceite de girasol significa el 34 por ciento de la cuota de mercado de aceites comestibles en Espaa, con un consumo que se calcula en 310.000 toneladas anuales, segn cifras de la Asociacin Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac). El resto del consumo de aceites comerciales, segn dicha fuente, se reparte entre el aceite de oliva, que con 475.000 toneladas representa el 53 por ciento del consumo total; el de orujo, con el siete por ciento de la cuota de mercado (65.000 toneladas), y los aceites de semillas que representan el seis por ciento del consumo total, con 50.000 toneladas de consumo anual.

El consumo medio de aceite de girasol en Espaa es de 3,84 litros por persona y ao, lo que lo convierte en el cuarto pas del mundo en consumo de aceite de girasol, slo superado por Rusia, Turqua y la India, segn los datos del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. En hostelera y restauracin, los distribuidores acaparan el 72,6 por ciento de las ventas, seguidos de los mayoristas (12,4 por ciento), los supermercados (4,9 por ciento) y los hipermercados, con el 4,2 por ciento, segn datos del panel de consumo correspondiente a 2006.

Las cifras de negocio de los fabricantes de aceite de girasol, que en Espaa se comercializa bajo 800 marcas, llegaron hasta los 498 millones de euros, con un crecimiento del 2,2 por ciento, en 2006, aunque fuentes del sector destacan la tendencia a la baja en las ventas debido al incremento de los precios registrados dicha campaa (la ltima con datos oficiales) de hasta el 40 por ciento.

La ministra niega la crisis

La ministra de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa explic, ante el Pleno del Congreso, que la alerta sanitaria de la Unin Europea originada por el hallazgo de partidas de aceite de girasol contaminado procedente de Ucrania no puede ser considerada una crisis, incidiendo en que no se trata de produccin agraria de Espaa.

En su intervencin, la ministra record que la contaminacin producida por el aceite crudo de girasol ucraniano finaliz sin que afectara al aceite procedente de semilla (pipa) de girasol producido en Espaa.

Espinosa subrayaba en su comparecencia que desde el Gobierno se est prestando la mxima atencin al comportamiento del mercado del aceite de girasol, as como al del aceite de oliva, por las interrelaciones que puede haber en el consumo tanto de un producto como de otro.

Adems, puntualiz que las ltimas informaciones oficiales de precios indican que, la alerta sanitaria declarada en relacin con la importacin de girasol adulterado, no ha tenido una repercusin significativa en los precios del productor, aunque el Ministerio se comprometa a seguir de cerca la evolucin del mercado.

Tambin en este contexto, Espinosa indic que la evolucin de los precios del aceite de girasol en la ltima campaa ha ido al alza.

Adems, los precios en origen vienen siendo superiores a los registrados en las mismas fechas de la campaa anterior y lo mismo ocurre cuando se compara los niveles de precios con campaas anteriores.

En lo que respecta al origen de la materia prima, Elena Espinosa destac que la mencin del origen en el etiquetado de los productos envasados est regulada por normativa comunitaria, por lo que su modificacin debera estudiarse en el mbito de la Unin Europea.

En este sentido, la ministra seal que en la modificacin deberan participar todos los sectores y administraciones implicadas, tanto en su vertiente econmica como en su vertiente higinico-sanitaria.

Por ltimo, la ministra insisti en que el sistema de trazabilidad implantado en todo el mbito de la UE para todos los productos alimentarios, tanto en productos a granel como envasados, se puede conocer el origen y el destino de los productos.

Las comunidades autnomas protestan

Las administraciones autonmicas siguen sin tener unos criterios de actuacin a los que atenerse ante estas alertas y sus tcnicos de salud pblica no han escondido su malestar tras la crisis alimentaria del girasol.

Tras dos reuniones entre los tcnicos y el Ministerio, las administraciones seguan descoordinadas y enfadadas. Estos inspectores autonmicos denuncian que si bien Sanidad hizo pblico un comunicado en el que desaconsejaba el consumo de aceite de girasol, no se activ el protocolo de emergencia.

La informacin dada por el Gobierno durante toda la crisis que oficialmente dur once das, segn un portavoz de una de las consejeras de Sanidad afectadas, fue insuficiente porque el protocolo establece que deben hacerse pblicas las marcas afectadas y la trazabilidad del producto, para poder buscar el origen de la contaminacin.

Segn los tcnicos, la falta de iniciativa por parte del ministro Bernat Soria y de la Agencia Espaola de Seguridad Alimentaria (AESAN) oblig a las autonomas a poner en marcha un protocolo de actuacin en el que participaron los inspectores, los ayuntamientos y las Policas, que procedieron a inmovilizar todo el producto del mercado. En total, en toda Espaa se secuestraron legalmente 3.500 toneladas de aceite de girasol en 48 horas. Los inspectores no entienden que en un pas con los antecedentes del aceite de colza y el de orujo todava no sepamos qu hacer. An esperamos que Sanidad nos marque una forma de actuar.

Las consecuencias de esta situacin han afectado a los inspectores de toda Espaa, pero las ms crticas con la situacin han sido las comunidades de Madrid, Catalua, Comunidad Valenciana, Asturias, Pas Vasco y Aragn.

Un sistema nico para las enfermedades animales

Aunque los casos ms alarmantes de alertas alimentarias en Espaa han correspondido a diversos tipos de aceites de uso domstico, los productos de origen animal tambin han causado muchos problemas.

Algunas alarmas han sido plenamente justificadas y han estado generalmente bien gestionadas, como el llamado mal de las vacas locas, que, pese a haber registrado algunos casos mortales en personas, una actuacin inmediata e incluso radical, coordinada con la Comisin Europea permite en la actualidad consumir con tranquilidad la carne de vacuno. Tambin se registraron episodios que conllevaron la retirada de productos e incluso el cierre temporal de fbricas y su revisin a fondo como en el caso de las dioxinas detectadas en algunas marcas de pollos asados. Otro momento de emergencia, que pasado el tiempo se aprecia como desproporcionado fue el de la alerta a nivel mundial de la gripe aviar, afortunadamente sin consecuencias en Espaa.

Distinta cuestin es la de los problemas sanitarios sin trascendencia para la salud humana. Aqu el dao lo sufren, principalmente, los ganaderos que notan en su bolsillo el efecto de epizootas que muchas veces no se han controlado a tiempo. En Espaa se ha padecido esta situacin con enfermedades como la peste porcina clsica y la peste porcina africana, la peste equina y ms recientemente la lengua azul, enfermedad que ha acabado con ms del 20 por ciento de la cabaa ovina y caprina en algunas provincias andaluzas. Estas enfermedades, frecuentemente trasmitidas por mosquitos, resultan de muy difcil erradicacin ya que muchas veces el reservorio se encuentra en territorio africano, donde no se combaten eficazmente.

Al final, estos episodios concluyen con sacrificios masivos de ganado y batallas de los ganaderos por conseguir unas indemnizaciones que suelen llegar mal y tarde, con daos irreparables para algunas explotaciones que dejan de ser viables.

Ante estas situaciones, Espaa ha propuesto la creacin de un sistema de alerta sanitaria para enfermedades animales comn para todos los pases de la Unin Europea con el fin de anticiparse a situaciones de riesgo y adoptar los programas de actuacin oportunos, segn defendi en Bruselas la ministra Elena Espinosa.

Fuente:
'www.diariodigitalagrario.net
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